Degas visto por una bailarina (Español)

by María del Pilar Naranjo
(Medellín, Colombia)

Edgar Degas

Edgar Degas "Le Tube" (1886)

Edgar Degas
Edgar Degas

Dos mujeres desnudas, dos salones de baño habitados, dos situaciones cotidianas similares. Sin embargo, dos posturas corporales antagónicas. ¿Cuáles son, de hecho, sus diferencias? ¿Dónde podrían encontrarse sus lugares comunes?

Podríamos decir que la primera mujer se 'recoge'; se encuentra en una posición convergente, centrípeta. Su cuerpo tiende hacia el interior de un círculo imaginario, cuya periferia recorre hacia abajo, la convexidad dibujada desde sus hombros hasta el final de su espalda. La cabeza, continuando el sentido de este círculo, se mantiene en el interior de este espacio. Degas, por su parte, resalta esta impresión de intimidad: coloca a la mujer en el interior de la batea. Ella se recoge sobre sí misma y el entorno mas cercano la abraza.
La esfera que esta mujer proyecta con su cuerpo está frente a ella, en su espacio visible. Lo que ella ve, es decir el intervalo que la separa de los reflejos de la luz, está incluido en el círculo. Sin embargo, sus ojos, escondidos tras la imagen, no cumplen una función primordial. Puede casi adivinarse su iris distendido, su 'mirada' invertida a través de su carne, hacia su cuello. Y luego, la presencia de pequeños movimientos que frotan su piel y arrastran todo su cuerpo ligeramente en un balanceo casi imperceptible. Para lograr esta acción y mantener su equilibrio, la mujer debe organizarse alrededor de un eje de oscilación. Este eje, línea vertical de gravitación imaginaria, se encuentra también en el interior de su espacio circular.


La segunda mujer, al contrario, se 'expande'. Su corporeidad se encuentra al exterior de una esfera ubicada tras ella. La espalda cóncava, seguida por la cadera, inicia la curva. Los miembros de su cuerpo prolongan su figura dirigiéndose hacia direcciones en el espacio que se oponen al centro del círculo. Su postura es divergente... centrífuga. Sin embargo su 'mirada' no parece dirigirse hacia el exterior. Se encuentra también, parece, perdida entre el intento de alcanzar el cuello y la obtención del equilibrio. Su línea vertical gravitatoria se halla por fuera de la esfera, cuyo volumen se encuentra en su espacio invisible, aunque creo yo, perceptible. Degas, aquí también, repite la expresión de esta intencionalidad hacia el exterior: ella está pintada fuera de la bañera.

La mujer de "Le Tube" ocupa un volumen reducido dentro de su espacio kinesférico: los pies están lo más cerca posible del ombligo, los hombros próximos a las rodillas, un brazo flexionado, los cabellos atados y recogidos hacia la base de la cabeza. Luego, la relación entre la pierna izquierda y el tronco crea líneas convergentes: aquella cruza y llena de carne el espacio posible entre el vientre y los pies. Todo está cercano.
Su uso del espacio arquitectónico también es reducido. Ella ocupa, de hecho, un lugar menos esparcido en la sala. Además, se acerca al suelo. La parte delantera de su pie izquierdo y la base de una de sus manos le sirven de puntos de apoyo principales. Tres puntos de su cuerpo quedan en contacto con la batea. El resto se pliega sobre ellos; la mujer hace converger su peso en estos lugares. El sentido de su movimiento se orienta hacia una penetración de la esfera terrestre.



En "Après le bain, femme nude s'essuyant la nuque", por el contrario, la corporeidad se abre. Los muslos reciben el peso y remplazan a los pies en su función de soportes. A partir de allí, flotantes y liberados de la tensión ponderal, estos facilitan las cadenas de distensiones que permiten a la pelvis inclinarse. De ahí, la mujer se organiza, de abajo hacia arriba, por aperturas: las rodillas solo están medianamente flexionadas, la cintura está más lejos de los muslos, el torso busca el cielo alejándose de las piernas, los codos se proyectan hacia el exterior y abren las axilas. Los cabellos, atados en la cima, cuelgan hacia adelante. La pierna izquierda, en lugar de descansar frente a la mujer, se separa y se dirige hacia afuera. Una gran área se crea entre los pies y la cabeza. El espacio kinesférico habitado es mas amplio, así como lo es el espacio arquitectónico. Esta mujer ocupa casi tres veces más en altura que la primera. La compensación que le permite mantener su equilibrio es sostenida por su tendencia a elevarse en el espacio. Ella sólo toca la tierra con dos puntos de su cuerpo, puede ser, incluso, con uno solo. Ella intenta, fundamentalmente, penetrar el espacio celeste.

Para entregarse a la tierra, la primera mujer debe también sostener los lugares mas elevados de su cuerpo, realizando un intento de suspensión. Por debajo de ella, Degas deja lugar a la representación del salón; crea una corporeidad que parece tender hacia abajo, pero la coloca lo mas cerca posible de la margen superior de la imagen. La otra, al contrario, está más cerca de la margen inferior. Para lograr su postura, más erguida, ésta debe entregar el peso a la tierra a través de sus puntos de apoyo. Ella debe, así como lo hace el pintor en la búsqueda de un cierto sentido del 'equilibrio', permitir entonces que su cuerpo descienda.

Ahora bien, las dos mujeres se encuentran en posiciones donde el equilibrio es frágil. Su objetivo de alcanzar el cuello, solo sería posible si sus corporeidades se encontrasen en una oscilación continua de oposiciones. Las líneas borrosas que delimitan sus contornos, así como la textura granulosa de sus pieles podrían ser un signo de la presencia de estos micromovimientos.

Las dos tendencias se oponen, pero al mismo tiempo se complementan. Una mujer moja su piel, la otra la seca. De hecho, sus imágenes se suceden. Nos presentan dos facetas de un mismo devenir. Estas mujeres no podrían mantener su 'equilibrio' sin encarnar, cada una, implícitamente, la presencia de la otra.

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