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COMPOSICIÓN COREOGRÁFICA

Cuando hablamos de composición coreográfica, nos referimos a la acción de escoger un material coreográfico, disponerlo de acuerdo con algún proyecto estético y fijarlo. Para hacer esto, primero necesitamos tener algunos fragmentos coreográficos con los cuales trabajar.

En la danza contemporánea, uno de los métodos más comunes para generar ese primer contenido coreográfico es la práctica de la improvisación. La utilizamos con la intención de desarrollar ideas de movimiento y generalmente como el primer paso en el proceso de la composición.

(La danza improvisada en vivo, sobre el escenario, tiene otros objetivos y es otro gran tema aparte. Ahora me estoy refiriendo solamente a la improvisación como parte del proceso de composición, ya que ésta última es el tema de esta página. Si quieres leer un artículo sobre la improvisación en danza como una forma de arte independiente, haz click en este enlace).

La improvisación que precede a la composición se apoya generalmente en ideas, música o cualquier tipo de asociaciones que se refieran a la obra que esté siendo creada. Ahora bien, sabemos que existen tantas maneras de componer como coreógrafos (o incluso proyectos). En realidad no hay un mejor método o estrategia de composición. Cada coreógrafo tiene sus propios objetivos e intereses y usualmente cada obra demanda su propia metodología.

El siguiente texto es la descripción de una manera de poner en práctica la composición coreográfica. Si conoces otro método, a todos nos gustará saber sobre él. Puedes escribirme para compartirlo o abrir un chat en el foro.

Desde comienzos del siglo veinte y gracias a Rudolph Laban, la danza moderna y contemporánea utiliza algunas herramientas conceptuales que le permiten generar movimiento. Esto se logra a partir de la exploración de algunos de los componentes básicos de lo coreográfico como son el cuerpo, el espacio y el tiempo, desde una perspectiva abstracta, sin necesidad de acudir a temas, imágenes o  fuentes de inspiración externas a la danza misma.

Ahora bien, para improvisar de esta manera en la búsqueda de movimiento, imagina que componer danza es como ensamblar un rompecabezas. Se usan diferentes fichas y se disponen juntas para crear una unidad orgánica.

Hablemos de esas fichas. Podemos improvisar para crearlas, explorando las tres categorías principales que mencioné arriba:


EL CUERPO: las fichas serían movimientos de las articulaciones (ejemplo: rodillas, caderas, codos…), movimientos de los seis segmentos principales del cuerpo (piernas, brazos, tronco, cabeza…), movimientos de partes de esos segmentos principales (ejemplo: antebrazos, pies, manos…), movimientos de todo el cuerpo (el centro del cuerpo debe desplazarse en el espacio), movimientos que crean contacto entre superficies de partes del cuerpo o con otras cosas (un/a compañero/a, un objeto, el piso…), movimientos que implican colocar el peso del cuerpo en otras partes que no sean los pies (sobre los hombros, en la espalda, en los antebrazos…), y por supuesto, otras posibilidades que tu inventes y que impliquen partes del cuerpo.


El ESPACIO: hay dos maneras posibles de pensar el espacio.

1. Espacio kinesférico: rodea el cuerpo hasta los límites que pueden alcanzar nuestras extremidades y viaja con nosotros a través del espacio escénico. Para bailar con todo el cuerpo pensando en el espacio kinesférico es necesario desplazar el centro del cuerpo. También podemos mover partes de nuestro cuerpo al interior de este espacio sin necesariamente desplazar el centro. Las ‘fichas’ kinesféricas para un rompecabezas coreográfico son consideradas como movimientos en el lugar (es decir que no viajan más de lo que uno se desplaza cuando cambia el peso de un apoyo a otro).

Laban definió que hay 27 direcciones principales hacia las cuales podemos movernos al interior de la kinesfera.


1: Hacia abajo

2: Hacia arriba

3, 4 y 5: hacia la izquierda bajando, hacia la izquierda manteniendo el nivel o hacia la izquierda subiendo (algunos lo llaman nivel bajo, nivel medio, nivel alto).

6, 7 y 8: hacia la derecha bajando, hacia la derecha manteniendo el nivel o hacia la derecha subiendo.

9, 10, y 11: hacia atrás bajando, hacia atrás manteniendo el nivel o hacia atrás subiendo.

12, 13, y 14: hacia adelante bajando, hacia adelante manteniendo el nivel o hacia adelante subiendo.

15, 16, y 17: hacia la diagonal izquierda de atrás, bajando, manteniendo el nivel o subiendo.

18, 19, y 20: hacia la diagonal izquierda de adelante, bajando, manteniendo el nivel o subiendo.

21, 22, y 23: hacia la diagonal derecha de atrás, bajando, manteniendo el nivel o subiendo.

24, 25, y 26: hacia la diagonal derecha de adelante, bajando, manteniendo el nivel o subiendo.

27: Hacia el centro de la kinesfera  (como el centro del cuerpo coincide con el centro de la kinesfera, no se puede mover hacia él; sin embargo, partes del cuerpo o sus extremidades sí pueden hacerlo).



2. Espacio escénico: es el espacio arquitectónico o geográfico definido para la danza (puede ser un escenario, un estudio, el salón de danza, un parque, etc.)    

Laban divide el espacio escénico en 9 zonas principales que podemos ocupar:

1: El centro del escenario.

2, 3, 4, and 5: Las cuatro esquinas (izquierda atrás y adelante, derecha atrás y adelante).

6, 7, 8, and 9: Las cuatro zonas centradas restantes (atrás, adelante, izquierda y derecha).

Podemos ocupar todas estas zonas del espacio escénico (y también espacios entre ellas, si quieres) y para ir de una zona a otra creamos desplazamientos (los desplazamientos serán las ‘fichas’ del rompecabezas con las cuales lograremos ocupar diferentes zonas). Pueden ser en línea recta  (hacia las ocho direcciones básicas: atrás, adelante, izquierda, derecha o una de las cuatro diagonales), pueden ser circulares (con sentido hacia la derecha o hacia la izquierda) o combinando ambos patrones. Estas formas mencionadas se refieren a las planimetrías dibujadas con los desplazamientos y no a lo que hace el cuerpo mientras se desplaza.

 

Otras formas de movimiento, importantes para lo coreográfico:

- Giros: Cuando cambiamos la relación de orientación frontal entre nuestro espacio kinesférico y el espacio escénico, obtenemos los giros. Podemos girar hacia la derecha o la izquierda, con todo tipo de grados diferentes (por ejemplo medio giro, 3/4 de giro, 1/8 de giro, 3 giros, etc…), en los tres niveles (bajo, medio o alto), apoyándonos sobre diferentes partes del cuerpo, alrededor de los tres ejes principales (vertical, horizontal y sagital), etc.

- Saltos: Si saltamos sobre las piernas (o pies), podemos clasificar los saltos en cinco formas básicas, como lo ha hecho tradicionalmente el ballet:

1. De una pierna a la otra.

2. De una pierna a la misma pierna (es decir saltar en una pierna).

3. De una pierna a dos piernas.

4. De dos piernas a una pierna.

5. De dos piernas a dos piernas.

 

Por supuesto, hay muchas formas de exploración para encontrar diferentes tipos de salto, si pensamos en los diferentes apoyos que podemos usar para salir y luego caer. Piensa por ejemplo en saltos que comienzan y terminan, desde y hacia, otras partes del cuerpo que no sean las piernas (o pies). Verás cuántas ‘fichas’ encontrarás para tu rompecabezas coreográfico.

 

EL TIEMPO

El tiempo es una característica que afecta tanto a los movimientos que creamos pensando  en el CUERPO como los que creamos pensando en el ESPACIO. Les da su duración, nos permite bailar con ritmo y nos ofrece la posibilidad de construir fraseos coreográficos con sentidos rítmicos o musicales.

Antes de hablar sobre cómo aplicar variaciones de tiempo a nuestros movimientos, es importante estar seguros de que comprendemos algunos de los términos que tienen que ver con la categoría del tiempo en la danza.

- La pulsación: es la unidad de medida y referencia para contar el tiempo. Es aquello que enumeramos cuando definimos la duración de un movimiento o fraseo. Establecemos la frecuencia de la pulsación de acuerdo con las necesidades de la danza que estamos creando. Esta frecuencia (o pulsaciones por minuto: ppm) se expresa en números y se llama el tempo.

- El tempo (o ppm: pulsaciones por minuto; en inglés bpm): este es un término perteneciente al lenguaje rítmico universal y es utilizado en danza con el mismo significado. Expresa la frecuencia de la pulsación, en números. Por ejemplo Tempo=60 ó Tempo =120. Esto significa que hay 60 o 120 pulsaciones en un minuto, respectivamente (mientras más elevado el número, más veloz será el tempo). El tempo se mide con una herramienta llamada el metrónomo.

(Si quieres leer una explicación más detallada de los elementos que componen el ritmo en la danza, visita nuestra página acerca de música para danza (está en inglés) haciendo click en este enlace.) 

- La duración: es la cantidad de pulsaciones que abarca un movimiento (por ejemplo un paso adelante en tres pulsaciones, o ‘tiempos’, como también se suele decir). Cuando bailamos rítmicamente, la duración depende de las pulsaciones y su tempo. Cuando bailamos sin ritmo, podemos medir la duración en segundos (las unidades cronológicas), que es lo mismo que tener un Tempo = 60.

- Frasear (o componer frases coreográficas): disponer movimientos en forma de fragmentos coreográficos que tienen una unidad y una sensación de inicio y final. 

 

Entonces, todas tus ‘fichas’ de CUERPO y ESPACIO pueden ser modificadas en su componente temporal. Podemos asignar diferentes duraciones a un mismo movimiento y crear así variedad de  sensaciones y calidades. Podemos también variar el tempo, y con esto, aumentar o disminuir proporcionalmente la velocidad de toda la coreografía. Podemos organizar nuestra coreografía en fraseos, de acuerdo con algún tipo de forma rítmica, y hacerla coincidir con alguna pieza musical. 

La categoría del TIEMPO nos permite modificar el movimiento, creando nuevas formas y calidades que enriquecen los matices de nuestra composición coreográfica.

Como en un mazo de cartas, en este grupo de fichas de rompecabezas hay una especial, además de las que ya mencioné. Podríamos considerarla como perteneciente a la categoría del tiempo, pues lo único que puede decirse de ella es su duración:

La Pausa: (no hay mucho que decir, pero hay que mencionarla…) la quietud en la coreografía. Tiene una duración. Hay que recordar que la pausa sí es ausencia de movimiento pero no es ausencia de coreografía y es muy importante como recurso coreográfico. Podemos crear contrastes, momentos de descanso, sensaciones de suspensión, etc. Parece muy evidente, pero no lo es. Es otra ficha con la cual componer.



Cómo proceder:

 

Si quieres intentar componer danza usando este método, comienza a improvisar y a generar movimientos cortos de acuerdo con lo mencionado sobre el CUERPO, el ESPACIO y el TIEMPO. 

Cuando sientas que tienes suficiente material para comenzar a ensamblar, combina las ‘fichas’ a tu gusto. Por ejemplo, haces un movimiento de los brazos, seguido de un desplazamiento hacia una esquina, luego una pausa y finalizas con un giro. Adapta esta secuencia a una frase rítmica o, por ejemplo, a ocho cuentas, y ya estás sobre la marcha. 

Y eso es. Sigue y sigue. El juego es infinito. Crea todos los fragmentos coreográficos que quieras o necesites para el proyecto y comienza a pensar en tu estructura dramática. Si quieres leer un poco sobre este tema, ve a nuestra página sobre dramaturgia del movimiento (está en inglés) haciendo click en este enlace.

 

Ahora sabes cómo crear una coreografía individual. Si quieres convertir tu coreografía en una coreografía grupal, sigue leyendo.


ALGUNOS DE LOS COMPONENTES DE LA COREOGRAFÍA GRUPAL:

1. Distribución en el espacio: patrones geométricos (como círculos, triángulos, líneas, medialunas…), simetrías y asimetrías, formas irregulares… 

2. Variaciones de tiempo: unísonos (todos al mismo tiempo), canon (ejecutar una misma frase de manera escalonada en el tiempo), diálogos (un bailarín o una parte de los bailarines se mueve mientras la otra está en pausa y luego invierten la situación), contrapuntos (cada bailarín o grupo de bailarines hace un fraseo diferente y las coreografías se ejecutan simultáneamente y se complementan)… 

3. Tipos de ensamble: dúos, tríos, cuartetos, grupo-solista, un dúo y dos tríos simultáneamente, etc.… 

 

Ahora bien, si haces el ejercicio de observar cualquier coreografía, verás que es fácil reconocer los elementos coreográficos mencionados arriba. Para el caso de tu propia práctica, simplemente tómate el tiempo de experimentar con cada uno de ellos con algún material coreográfico que tú inventes o elijas.

Sabemos que los artistas creamos libremente y no es realmente acertado decir que un método de composición coreográfica es mejor que otro. Cada proyecto de creación suele tener sus propios caminos. Las herramientas descritas arriba son simplemente una opción, por si quieres profundizar en tu comprensión de la composición coreográfica o por si estás en busca de nuevas alternativas.


Por último, te recomiendo considerar los siguientes aspectos metodológicos en futuras experiencias:

- Si eres la/el coreógrafa/o, puedes crear la coreografía y luego pedir a los bailarines que la imiten. Procediendo de otra manera, también puedes proponer puntos de partida, fuentes, ideas o estructuras a partir de las cuales los bailarines proponen el movimiento ellos mismos. Esta opción expande las posibilidades creativas al integrar a todo el grupo en la fase de de proponer ideas.

-Puedes componer de manera intuitiva y empírica, sin analizar lo que estás creando. Sin embargo, usar el intelecto (y elementos conceptuales para la composición coreográfica, como los descritos arriba), te permite tener otro nivel de consciencia sobre lo que haces. Esto puede contribuir al proceso con ideas alternativas o soluciones.

-Utilizar textos dramáticos, música, imágenes o temas como fuente de inspiración es una estrategia común y válida. Solamente recuerda que el movimiento mismo y sus componentes pueden ser la fuente de la coreografía. La danza es una arte autónomo y no necesita una estructura dramática o inspiración que provenga de otro lenguaje estético.

- Hay dos posibilidades comunes para la composición coreográfica: la creación individual y la creación colectiva. Ser un coreógrafo que toma todas las decisiones puede ser bastante práctico;  en algunas ocasiones es la única opción. Sin embargo, la práctica de la composición coreográfica colectiva ha mostrado ser una experiencia interesante y enriquecedora, tanto desde la perspectiva artística como desde la perspectiva social.

- Por último…tu juicio estético personal es tu aliado pero no tiene que ser el único director del juego. Recuerda que la historia de la danza contemporánea considera a Merce Cunningham como una de sus figuras más importantes. De alguna manera es porque fue radical con su método de composición, hasta el punto de dejar las decisiones finales de sus coreografías al azar (tiraba los dados para decidir el orden de las partes de la obra)… Entonces, sólo para tener en cuenta: la composición coreográfica es como un juego; una experiencia para vivirla y disfrutarla. No es posible complacer el gusto de todas las personas del público (incluido el tuyo), así que asúmelo sin estrés…



Deberíamos estar en el estudio, hablando de todas esta ideas para la composición coreográfica con ejemplos reales bailados. Como nos encontramos tan lejos, digamos que esta es una buena alternativa por el momento

Es muy posible que tengas preguntas sobre lo que está escrito arriba. Si es así, escríbeme y haré lo mejor que pueda para resolver tus dudas o compartir mis ideas.


Lecturas relacionadas con el tema de la composición coreográfica:

Ideas for Dance Composition

Forum for dance questions about ideas for choreography

Theme for a solo (not overused)

Good dance moves for our choreography

Title for a contemporary dance solo

How to make a song that u can dance to


Tenemos muchas conversaciones sobre este tema en contemporary-dance.org. Para leerlas, visita el foro sobre ideas para coreografía.



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